Cinco tecnologías, un mismo nombre comercial
Cuando alguien busca "contratar internet", en Chile puede terminar comparando ofertas que llegan a la casa por caminos completamente distintos: un cable de cobre de teléfono de toda la vida (ADSL), un cable coaxial de televisión por cable (HFC), un router que se conecta a la red móvil (4G/5G), una antena que apunta al cielo (satelital), o un hilo de vidrio hecho para transportar luz (fibra óptica). Todas se venden como "internet", pero el rendimiento real que entregan es muy distinto.
ADSL (cobre)
Usa el mismo cable de cobre que la telefonía fija tradicional. Es la tecnología más antigua y la más limitada: la velocidad baja mientras más lejos vive tu casa de la central telefónica, y rara vez supera los 20 o 30 Mbps reales.
Cable coaxial (HFC)
El mismo cable que usa la TV por cable. Puede entregar velocidades más altas que el ADSL, pero se comparte entre varios vecinos del mismo sector: en horas punta, cuando todos están conectados, la velocidad real que llega a cada casa baja.
Router 4G/5G para el hogar
Usa la misma red que tu celular. Es rápido de instalar (no requiere cableado) y puede rendir bien, pero depende de la señal del sector, de cuánta gente esté usando esa misma antena, y suele tener límites de datos o velocidad reducida al superar cierto consumo mensual.
Internet satelital
Llega donde ninguna otra tecnología puede: zonas rurales sin cableado ni torres cercanas. El costo es una latencia más alta (la señal viaja hasta un satélite y vuelve) y sensibilidad al clima: lluvia fuerte o nubosidad densa pueden degradar la señal.
Fibra óptica
Transporta datos como pulsos de luz por un hilo de vidrio, no electricidad por un cable de cobre. No se degrada con la distancia de la misma forma que el cobre, no le afecta la interferencia electromagnética, y no se comparte con el vecindario de la misma manera que el cable. Es la base de la infraestructura que hoy sostiene la mayoría de las conexiones internacionales de internet del mundo.
Lo que de verdad importa: velocidad real, no la anunciada
La velocidad "hasta X Mbps" que aparece en la publicidad es un máximo teórico bajo condiciones ideales. Lo que realmente vas a recibir en tu casa, la mayor parte del tiempo, es otra cifra. Esta es una referencia de cuánto de la velocidad contratada entrega cada tecnología en la práctica:
Latencia: la diferencia que se nota en videollamadas y gaming
La velocidad no es lo único que importa. La latencia (el tiempo que tardan los datos en ir y volver, medido en milisegundos) determina qué tan "en vivo" se siente una videollamada o una partida online. La fibra óptica tiene la latencia más baja de todas las tecnologías domiciliarias. El internet satelital, por el contrario, tiene la latencia más alta: la señal tiene que llegar literalmente hasta un satélite y volver, lo que se nota como un pequeño retraso en cada intercambio, molesto para gaming competitivo o videollamadas de trabajo.
Estabilidad: lo que no se ve hasta que falla
El cobre se degrada con la humedad y la distancia. El cable coaxial se satura en horas punta porque se comparte con el vecindario. El 4G/5G depende de cuánta gente esté conectada a la misma antena en ese momento. El satelital pierde señal con mal clima. La fibra óptica, al no depender de electricidad ni compartir el medio físico de la misma forma, es la tecnología con menos variables externas que puedan afectar tu conexión día a día.
Por qué esto nos importa en Beevo
Beevo opera sobre fibra óptica, sobre una red premiada dos años seguidos como la más rápida del mundo. No es infraestructura nueva sin probar: es la misma red física que sostiene planes de otras compañías en Chile, con una diferencia real, que es cómo se opera el servicio (contratación, soporte y monitoreo con inteligencia artificial, sin call center de por medio).
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